aforismos de Confucio (551-479 aC)

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CONFUCIO

(551-479 aC)

Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.

Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes.

Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe, he aquí el verdadero saber.

Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente y hermano complaciente. 

¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir.

Cada cosa tiene su belleza; pero no todos pueden verla.

Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.

Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano.

Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.

Donde hay educación no hay distinción de clases.

Por muy lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón.

El silencio es el único amigo que jamás traiciona.

Me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí.

Es más fácil apoderarse del comandante en jefe de un ejercito que despojar a un miserable de su libertad.

Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo puede considerarse un maestro.

No pretendas apagar con fuego un incendio ni remediar con agua una inundación.

El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete un error mayor.

Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro.

Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.

Una voz fuerte no puede competir con una voz clara, aunque esta sea un simple murmullo.

Aprender sin reflexionar es malgastar la energía.

Si no estamos en paz con nosotros mismos no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz.

Sólo los sabios más excelentes y los necios más acabados son incomprensibles.

Un hombre sin virtud no puede morar mucho tiempo en la adversidad pero tampoco en la felicidad; pero el hombre virtuoso descansa el virtud y el hombre sabio la ambiciona.

Es posible conseguir algo bueno de tres horas de pelea; pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto.

Lo que no quieras que los otros te hagan a ti, no lo hagas a los otros.

Aprender sin pensar es inútil; pensar sin aprender, peligroso.

Un hombre de virtuosas palabras no es siempre un hombre virtuoso.

La ignorancia es la noche de la mente; pero una noche sin luna y sin estrellas.

Arréglese al Estado como se conduce a la familia: con autoridad, competencia y buen ejemplo.

Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?

La naturaleza humana es buena y la maldad es esencialmente antinatural.

Si no se respeta lo sagrado, no se tienen nada en que fijar la conducta.

El hombre superior piensa siempre en la virtud; el hombre vulgar piensa en la comodidad.

Cuando veáis a un hombre sabio pensad en igualar sus virtudes; cuando veáis a un hombre desprovisto de virtudes, examinaos vosotros mismos.

Trabaja en impedir delitos para no necesitar castigos.

El más elevado tipo de hombre es el que obra antes de hablar y que practica lo que profesa.

No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla sino la negligencia del campesino.

El sabio sabe que ignora.

La naturaleza hace que los hombres nos parezcamos unos a otros y nos juntemos, la educación hace que seamos diferentes y que nos alejemos.

El mal no está en tener faltas sino en no tratar de enmendarlas.

El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios, el hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia.

Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, ¿cómo sabrá gobernar a los demás?

El verdadero caballero es solo el que predica lo que practica.

No debes quejarte de la nieve en el tejado de tu vecino cuando también cubre el umbral de tu casa.

Lo que quiere el sabio lo busca en sí mismo, el vulgo lo busca en los demás.

La sabiduría se preocupa de ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.

Aprende a vivir y sabrás morir bien.

Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus actos.

Entristécete no porque los hombres no te conozcan sino porque tú no conoces a los hombres.

Los defectos de un hombre se adecúan siempre a su tipo de mente; observa sus defectos y conocerás sus virtudes.

Aquél que gobierna por medio de su excelencia moral puede compararse a la estrella polar que permanece mientras las demás giran a su alrededor.

Nunca hagas apuestas. Si sabes que vas a ganar eres un pícaro; si no lo sabes, un tonto.

Yo no procuro conocer las preguntas, procuro conocer las respuestas.

Antes de empezar un viaje de venganza, cava dos tumbas.

El lenguaje artificioso y la conducta aduladora rara vez acompañan a la virtud.

Sólo el virtuoso es competente para amar u odiar a los hombres.  

El que conoce la verdad no es igual al que la ama.

La virtud no habita en la soledad, debe tener vecinos.

Un erudito que no sea serio no inspirará respeto y su sabiduría, por lo tanto, carecerá de estabilidad.

Gobernar es rectificar.

No hay cosa más fría que un consejo cuya aplicación sea imposible,.